Mi historia

Mi historia2019-08-01T08:34:25+00:00

Todo empezó cuando tenía 13 años y comencé a preocuparme por mi cuerpo. En general siempre había estado delgada, comía todo lo que quería y gracias al deporte me mantenía en mi línea. Desde los 15 recuerdo que empecé a preocuparme por cómo me veía, a tener más cuidado con todo lo que comía y hacer más ejercicio… En mi entorno, algunas chicas empezaron a utilizar técnicas purgativas y a nombrar la bulimia. En un primer momento yo no quería escuchar sobre el tema pero algún día decidí también decidí probar.

Creo recordar que los primeros años no era nada preocupante, mi madre me encontró una vez en el baño y desde entonces no recuerdo haberlo hecho durante mucho tiempo. 

A los 16 años conocí a mi pareja y al poco tiempo decidí empezar a tomar las pastillas anticonceptivas. Al poco tiempo de tomarlas subí 7 kg de peso, tenía muchos cambios de humor, perdí todo mi libido y en definitiva no era yo. Así pues, en busca de recuperar a la Cristina delgada y deportista que yo recordaba empecé a seguir todas las dietas locas y restrictivas que aparecen en revistas, hacer ejercicio cada día y evitar eventos sociales donde la comida estaba implicada. Cuando me pasaba comiendo me cerraba en el baño, al principio solo era de manera puntual, al cabo de los años una rutina más en mi día a día. 

Deje las pastillas anticonceptivas, cambie de universidad, de trabajos, probé miles de deportes y dietas. Pero el círculo vicioso era siempre el mismo: empezaba un día restringiendo mi comida, ejercitándome y luchando con mi fuerza de voluntad para poder verme como deseaba. En algún momento  mi fuerza de voluntad se acababa, comía alguno de los alimentos que yo tenía prohibidos y el click ya estaba encendido. 

Recuerdo días en que tenía hasta 10 atracones al día y sus respectivas purgas… Poco a poco, año a año, me sentía peor, con más cambios de humor, con menos energía y con una salud muy frágil. 

Con el tiempo mi trastorno de la alimentación me trajo problemas como amenorrea crónica, daño en los dientes, desgaste articular, un brote psicótico, depresión, daños en el hígado… Total que me sentía horrible, hinchada, cansada, sin energía y, encima, me muy mal delante del espejo. 

EL MOMENTO DEL CAMBIO

Cuando termine la carrera de magisterio y después de trabajar durante 8 años como Monitora de Actividades Dirigidas para Adultos y niños decidí cambiar. 

Sentía que debía poner fin a esta enfermedad o terminaría con mi vida. 

Por algún motivo sabía que no solo era un problema con mi cuerpo lo que me estaba impidiendo recuperarme de mi trastorno, sino que el se había convertido la vía para lidiar con situaciones buenas y malas en mi vida. Así que dije “hasta aquí”, hice las maletas y cambie de vida, sentía que necesitaba centrarme en mi y estar aislada de todos los demás problemas por un tiempo. Sabía que era egoísta por mi parte, pero mi vida dependía de ello. 

Me mude a Inglaterra y entré a estudiar en Institute for Integrative Nutrition de Nueva York para ser Health Coach. Poco a poco aprendiendo sobre alimentación, el poder de los pequeños hábitos y también a comprometerme. Pese a ello, cuando estaba sola, triste o algo me movía por dentro volvía a recaer. 

El 9 de marzo de 2019 le conté a mi pareja todo lo que estaba viviendo en silencio y que necesitaba su ayuda para salir de eso. Busque algunas sesiones con una psicóloga especializada sobre el tema de Trastornos de la Conducta Alimentaria. Leí muchos libros sobre el tema, vi videos de Youtube, documentales… Pero sobre todo me comprometí conmigo. 

Al mes de recuperación, descubrí la dieta cetogénica, una alimentación alta en grasas que me podía ayudar a reducir mi ansiedad. No adelgace con ella, pero lo que sentí a los días fue una gran liberación mental, podía estar en contacto con la comida sin tener que recurrir a mi fuerza de voluntad, cocinar sin picar o salir a correr en ayunas. 

También trabajé mucho mi tipo de personalidad, el desarrollo personal, la escritura de todo lo que sentía, descubrí el yoga y continúe practicando deporte… 

Hoy puedo decir que soy muy feliz

Hoy, solo puedo dar gracias a la vida por darme la oportunidad de sanar una enfermedad tan grave, bendigo todos los conocimientos que he adquirido gracias a mi pareja por ser mi apoyo constante, y también a mi familia la cual sin saber realmente cual era mi verdadero problema siempre ha estado apoyándome en mis cambios de humor, hábitos y vida.

Inglaterra una experiencia difícil, pero no por el lugar, el clima o su gente sino porque estaba enterrando un pequeño monstruo de 7 años y muchos malos hábitos.  

Hoy, me siento mejor que nunca. Disfruto comiendo, tengo rutinas que me permiten estar feliz y sentirme bien, reconozco mis emociones y como me están afectando, soy realmente feliz. 

MI INFORMACIÓN PERSONAL

Cristina Ribera Lombarte

mrilom@gmail.com

@rilomcris

TIP DE PODER

Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.

Gandhi